Breves insinuaciones sobre el Narcotráfico

Breves insinuaciones sobre el Narcotráfico

         En primer lugar hay que comprender el fenómeno del Narcotráfico. Sin una seria comprensión del fenómeno todo lo que se haga en relación a él es contribuir a su permanencia y estabilidad.  

         Para comprender cualquier fenómeno hay que discernir las causas de las consecuencias. ¿El Narcotráfico es una causa o una consecuencia? ¿Es realmente un conjunto que actúa o es un efecto que se padece? ¿Es una enfermedad social o el síntoma de una sociedad?

        Si es una enfermedad se la combate como a un enemigo. Si es un síntoma no es necesario combatirlo sino comprender las causas de ese síntoma. ¿Cuáles son las causas si es un síntoma? ¿Esas causas son diferentes de las causas del sistema económico, político, educativo? Si es una enfermedad ¿se sabe la causa o no se sabe la causa? Toda enfermedad cuya causa se conoce se puede combatir. Si se desconoce no se la puede combatir. Pero si es un síntoma ¿qué hacer? Buscar las causas que producen esa enfermedad.

        Ahora bien, esas causas que producen la enfermedad ¿son endógenas o exógenas? Si son endógenas deben entonces estar interrelacionadas con las instituciones, con el sistema educativo, con el sistema económico-político, con el modo cotidiano de vida, con la riqueza y la pobreza, etcétera. Si son exógenas, son independientes de las causas mencionadas y tienen autonomía propia, es decir el Narcotráfico es un fenómeno social pero aislado en su determinación, surgimiento, génesis y efectuación.

        Simplificando, se puede conjeturar que un traficante de drogas no es esencialmente diferente de un alumno, de un empresario, de un político, de un juez, de un pobre, de un rico, de un periodista, de un abogado, de un verdulero, etcétera, es decir de cualquier otro actor del conjunto social. La diferencia es nula.

         Una sociedad se expresa de modos diferentes en cada una de las acciones que produce. El Narcotraficante, sus modos de acción, sus procederes, deben comprenderse del mismo modo que se entiende el procedimiento de la educación, de la empresa, de la justicia, de la política. Hay una relación entre los elementos. Para que un elemento actúe debe estar en relación con el resto de los elementos. Como sucede en un cuerpo humano, un síntoma expresa la totalidad del cuerpo, de cada uno de sus órganos, de las relaciones de los órganos entre sí. Esas relaciones poseen niveles de complejidad. Es muy difícil comprender esas complejidades en su totalidad. Es fácil atribuir que un síntoma tiene una sola causa. Y muchísimo más fácil aún considerar que ese síntoma está aislado del cuerpo y de la relaciones de los órganos entre sí.

        Considero que el narcotráfico es una consecuencia, un efecto, un síntoma. Para ocuparse de ese síntoma debe entonces ocuparse de todo el cuerpo que afecta, desde el menor detalle hasta el mayor, desde las acciones más evidentes hasta las menos evidentes, desde las causas más cercanas y ciertas del síntoma hasta las más lejanas e inciertas.

        Lamentablemente el Narcotráfico es considerado una causa a combatir. Eso lo fortalece, lo acrecienta, lo potencia, lo exacerba, lo hace posible, lo vuelve eficaz. La razón es que no se lo ve, y no se lo ve porque se lo aísla como un fenómeno a combatir. Es decir, cuanto más se cree ver un enemigo ese mismo enemigo sabe esconderse cada vez mejor; cuanto más se lo identifica aisladamente más se contribuye a que no se lo vea para nada. Si las acciones del narcotráfico empiezan a ser más potentes que las acciones de los demás actores sociales es porque esos actores fallan en su acción, en su visión y en su comprensión. ¿Por qué? Porque no lo ven creyendo verlo. Y no lo ven porque justamente lo ven muy cerca. Simplificando su evidencia termina siendo invisible a la comprensión.

         Pero verlo en su complejidad resulta no sólo difícil sino insoportable. ¿Puede acaso verse? ¿Puede soportarse que el narcotráfico funcione dentro de los mecanismos que hacen posible la educación, el comercio, la economía, la política, la salud, las instituciones, las empresas, las fuerzas del orden, etcétera?

     Si así fuera, todo el sistema debería ponerse en entredicho, todo el orden es cómplice, todo el conjunto está afectado más o menos directamente. Todos los elementos del conjunto tienen una acción que lo hace posible y real. Todos son responsables, garantes y solidarios de esa acción sin creer que lo son. Y ahí es justamente cuando se pierde de vista.

      Se sabe de la complicidad y colaboración reciproca y  absolutamente necesaria del narcotráfico con las fuerzas del orden—cuidado de la población—, con las condiciones económicas— producción de miseria y pobreza—con las empresas—excesivas ambiciones de riqueza—, con la educación— producción de ignorancia—, con la afectividad—debilitamiento afectivo—y con la salud—debilidad física.

Veamos apenas un solo ejemplo.

El Narcotráfico y el Sistema Bancario

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       El modo y objetivo de maniobra de los Bancos y el modo y objetivo de maniobra del Narcotráfico es el mismo: la ganancia económica a costa de la miseria, la competencia feroz que consiste en avanzar sobre territorios y mercados, tener la mayor cantidad de clientes, hacer dependientes a los clientes de los proveedores y cobrarse intereses en billetes o vidas humanas.

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        La mínima diferencia es la aparente invisibilidad de las consecuencias del sistema bancario. Nunca se ve que un banco al endeudar, al cobrar intereses, al producir dependencia, al favorecer a pocos y arruinar a muchos y al competir produzca miles de muertes.

      Pero sí se conjetura la visibilidad de las consecuencias del narcotráfico.

        “Veamos”. Un cargamento de droga se ve; una cuenta bancaria no se ve. Un Narcotraficante es un hombre concreto; un gerente de Banco es un ente abstracto y funcional. Una transacción bancaria es virtual; un tráfico de droga es real. Un empleado bancario se intercambia por otro y se lo asciende según la eficacia en orden jerárquico determinado; un dealer también se intercambia por otro y se lo asciende en un orden indeterminado. El sistema bancario mata con sus sucursales bien a la vista pero desde tan lejos que no se ve el trayecto de las municiones . El sistema del narcotráfico también mata con sus carteles bien escondidos desde tan cerca que se ven claramente las municiones. El Banco es una causa lejana, difícil e incierta de relacionar con la muerte de un joven; el Narcotráfico es una causa cercana, fácil y cierta de relacionar con la muerte de un joven.

        Por un lado, lo que está bien a la vista, en plena calle, con la forma de una sucursal bancaria pareciera impedir ver esa secuencia disimulada que lleva a la muerte. Por otro lado, lo que está bien disimulado, en medio de una selva, pareciera permitir ver esa secuencia directa que lleva a la muerte. Un sistema que produce muertos se acepta. El otro se condena. Pero ambos responden al mismo procedimiento y a los mismos resultados, necesitándose entre sí.

       Y estos dos son claros síntomas de una sociedad demasiado enferma, miope y casi ciega que no soporta que las partes se relacionen necesariamente entre sí, se beneficien, se necesiten, se potencien y se solidaricen.

      Al fin y al cabo, los Narcotraficantes ¿dónde guardan su dinero? ¿Acaso no blanquean su dinero en los bancos y son entonces sus mejores clientes? ¿En qué se convierte en última instancia un cargamento de droga que afecta a miles de individuos? En billetes: ese material que administran, cuidan y fabrican los bancos.

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