Curso sobre Edgar Allan Poe

Contrasentidos del alma humana

Seis casos filosóficos y siniestros

en la obra de

Edgar Allan Poe

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Fundación Centro Psicoanalítico Argentino

Todos los miércoles de 18.30hs a 20hs

Desde el 15 de octubre hasta el 19 de noviembre

Informes e inscripción solamente en la Fundación:

Teléfono: 4822-4690 | 4823-4941 | 4821-2366

Email:fcpa@fcpa.org.ar

Ubicación:
Pte J. E. URIBURU 1345 Piso 1° (y Juncal). CABA

 

PROGRAMA

Contrasentidos del alma humana

Seis casos filosóficos y siniestros en la obra de Edgar Allan Poe

A cargo de

G u i d o  J.  M i z r a h i

Maître ès Philosophie—Université de Paris IV-Sorbonne

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“La desdicha es diversa. La desgracia cunde multiforme sobre la tierra”. E. A. Poe

 

La literatura no se introduce en la filosofía desde afuera; la presupone, la reafirma, la explora, la necesita y la testifica siempre, ya sea mediante personajes inconcebibles, paisajes infrecuentes y atmósferas sombrías, que dan suficientes pruebas de experiencias adversas y filosóficas que exigen pensar aún más. Así la escritura, como la metafísica, corre de golpe el velo de lo conocido para penetrar el universo de las visiones impensables. La literatura es entonces una recomendación a la filosofía y viceversa. Cada escritor es un minucioso pensador pero con otros métodos, con otras economías y con una materia prima no menos sugestiva para inquietarse del aire rarificado de la existencia humana. Estados de ánimo desencajados, almas extraviadas de sentido, impaciencias violentas, callejones sin retorno, señales de demencia, muertes aberrantes, inteligencias perversas, etcétera, forman parte de un universo que sí obedece a la naturaleza del alma de cualquiera de nosotros aunque la apariencia y el decorado de la vida ordinaria se propongan demostrar lo contrario. Somos también, para bien o para mal, en sueños o en la vigilia, el doble de nosotros mismos, y en cualquier ocasión podemos precipitarnos en un frenesí insospechado.

Poe, como Nietzsche, Kierkegaard o Pascal, escarba y analiza sin escrúpulos morales, y se embebe de cada región del alma a la que se desciende sin regresar, o de la que se regresa convertido.

El objetivo del curso es entonces descender y advertir los sucesos insólitos y metafísicos que transcurren en la vida más ordinaria (que están dentro y a pesar de nosotros) actuando siempre subrepticiamente. Para ello se examinarán alguno de sus cuentos más notables que dan cuenta de lo señalado en estas líneas.

Se recomienda la lectura de los siguientes cuentos: “El pozo y el péndulo”, “La caída de la casa Usher”, “Ligeia”, “El gato negro”, “William Wilson”, “El demonio de la perversidad”, “El corazón delator”, “Manuscrito hallado en una botella”, “Un descenso al Maelström”, “Berenice”, “El entierro prematuro”, “El retrato oval”, entre otros.

Recurriendo a los cuentos mencionados los tópicos en orden de las 6 clases serán los siguientes:

  1. Los encierros del cuerpo
  2. Las muertes predestinadas
  3. Las angustias conmovedoras
  4. Las alucinaciones enigmáticas
  5. Las perversiones de la voluntad
  6. Las demencias de la inteligencia

 

 

 

 

C u r r i c u l u m   V i t ae

 

Guido J. Mizrahi, Maître ès Philosophie, egresado de la Universidad de Paris IV- Sorbonne, ha sostenido en 1989 una Tesis de Maestría sobre Platón dirigida por el Profesor Dr. Pierre Aubenque. MAESTRÍA DE FILOSOFÍA  (Maîtrise de Philosophie) Calificación: Sobresaliente (Très bien), Université de Paris – Sorbonne, Paris IV, expedido en París, Francia, Noviembre de 1989.

Asistió en París a los Seminarios del filósofo francés Gilles Deleuze y a los Seminarios de Teología del Profesor J. P. Labarrière. Estudió en Buenos Aires con Santiago Kovadloff y Silvio Maresca. Se desempeñó como Profesor Adjunto de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (Cátedra de Filosofía en la Facultad de Ciencias Sociales) durante 5 años. Desde 1990 dicta en la ciudad de Buenos Aires Seminarios, Cursos, Conferencias, Grupos de Estudio y Ciclos de Filosofía en Centro Cultural  Recoleta, Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, Alianza Francesa, Librería Clásica y Moderna, Embajada del Ecuador, Boutique del Libro, Poema 20, Opera Prima, Fundación Origen y La Nave de los Sueños, entre otros lugares, combinando el pensamiento filosófico con la teología, el cine, la literatura, el teatro, la música, el masaje, los animales, el vestuario, la escultura, la pintura, la cocina, la danza, la ópera, el tango, la murga y la cibernética.En 2004 publicó No se sabe, libro de cuentos de filosofía para niños. Colaboró en distintos periódicos y revistas del país: en el diario La Nación en el suplemento Cultural, en la revista Luna y radio Mitre. Ha escrito ensayos, dos libros de poemas Treinta monedas de plata y Daguerrotipos,una obra de teatro infantil La gran sopa, aún sin estrenar, y un guión cinematográfico El delantal de Lili estrenada en noviembre de 2004. Además desarrolló proyectos y diseños de software. También se desempeña como Consultor  Filosófico y dicta Cursos a Distancia vía Internet. Ha dictado Cursos y Conferencias sobre: Platón, Aristóteles, San Agustín, Spinoza, Leibniz, Kant, Nietzsche, Deleuze y Heidegger, entre otros; Dante, Shakespeare y Borges; Antiguo y Nuevo Testamento. Nació en Buenos Aires en mayo de 1966, y tiene 3 hijos.

Correo eletrónico:  guidomizrahi@fibertel.com.ar . Sitio Web: www.guidomizrahi.com  Facebook: Guido Mizrahi. Página de Facebook: Filosofía & Cine—.

El precio de escribir

Estas raras y excesivas anticipaciones del sol matinal que pago muy caro a la mañana; ese destierro que me impone el insomnio del viento frío de la mañana; esa diferencia abismal con los que salen a trabajar porque lo necesitan para robarle lo imprescindible a sus patrones; el precio de escribir altamente tarde para salvarme del fraude de no ser; el precio de una necesidad tremenda; cuatro de la madrugada, desvelado como un bruto al acecho de una presa rapaz, no ya de muchachas, no de señoras …no…no más, de nada que no sea contabilizar quieto frente a mi artefacto oraciones gastadas al compás de un ritmo protector.

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Este destino emperradamente adverso de mis últimos diez, quince años que me fue malgastando al costado de la carretera, trastornado por falsas enfermedades de la mente, cabeza cargada de fármacos, de inmundos psiquiatras, de clínicas privadas, todo ese mundillo de la psique contemporánea que se congrega en iglesias del vacío y la nada, esos médicos de la mierda que te trituran a golpes, mentirosos profesionales del dinero fácil; embusteros de la salud.

Pero nunca es tarde para salir caminando por el margen de la ruta y encontrarse de una vez con Ella para que me salve de estas traiciones largas como melenas despeinadas.

Sucias perras sensatas –así te nombro, médico de la hipocresía— escondidas perras pornográficas acomodadas en los consultorios de la adulteración del alma humana. Trastornos mentales los llaman. Oh buen Dios del desierto! Oh musas encantadoras y pacificas que me salvan de la perdición más nefasta. Oh mujer redentora que te desprecio y te amo… ¿cómo puedo ser tan enloquecedor con Ella que me ama?

Vago más lento que los reptiles lentos; circulo por los más oscuros rincones equivocados de una ciudad devastada por negocios excitados sexualmente de mercancías y consumidos. Marx querido, por suerte no te has ido de mí, que proteges mi pensamiento y me señalas la vergüenza de las injusticias y los crímenes comerciales de los confundidos, crímenes más cruentos que los de revólver.

 Enemigo de esas las luces feroces de la noche. Compasivo de las penas sufridas por esas putas ingratas que por metálicos baratos ganan y pierden su vida, pobres madres al fin… pero más odio a los que les pagan por un placer burdo que dura poco, placer de cerdos adinerados, prostituyentes… mientras sus esposas duermen cansadas de esperar y medicadas.

         Alejado de esos espíritus robustos de siglo pasados, envuelto en la mierda industrial y consumista, trato de persistir como puedo ¿Adónde han ido a parar los que piensan en la tinieblas de estas desesperaciones? ¿Dónde estás Kierkegaard?

         Siento el arrebato; no me desprecio. Debería escribir contra los escritores mugrientos de una sintaxis prolija o pretensiosa que se congregan en ferias de París, o esos otros pobres resentidos, salidos de la miseria para conquistar el mundo de los cultos. Peores que éstos son los primeros que repruebo por intuición, no por estudio. Es bueno que sienta ese furor homérico, mi nafta indestructible, lo que me salva de estar administrando el saber. Ya Rimbaud ha dicho, cortando la sangre roñosa, todo lo que el sórdido psicoanálisis ha intentado especular en el fatuo diván de los avaros: je est un autre nos enseñó mucho antes, y me aferro tercamente a esa poca cosa del poeta fresco, perla de la sabiduría precoz de un bastardo iluminado.

         Cuanto más veo alrededor más crece la náusea por estos interminables tiempos pobres corroídos por las máquinas y por las ventas. El sueño llega…sí…sí…no…no…no llega. Los libros brutales del Céline antisemita y prudente a mi lado, menospreciado Céline por esta sociedad de tramposos, que no se animan a enseñarlo porque no se deja tocar, esos libros irracionales me sacan de quicio para seguir, con él, blasfemando contra los pusilánimes.

 Más musculoso que cualquier fuego, más tremendo y honesto que los fatuos rotativos actuales, publicaciones de libritos piojosos, ventajosos, con aires de amos prepotentes en las solapas y códigos de barra cargados de colores mercantiles: así estoy esta noche larga, imprecisa y vagabunda. Cuando la bestia sale del cuerpo y se cura, que tiemblen entonces porque se desencadena la furia que domino. Si no he podido convertirme en nada razonable pues seré entonces fulminante para remediar lo que no hay: lo sagrado que han blasfemado los materialistas ateos de mi época callada, cobarde, demasiado angustiada de nada para gritar y arañar las paredes…yo quiero ser hereje de estas mentiras y que me quemen vivo. Si lo lograra, si lo lograra…y pienso en vos Blaise Pascal que no tuviste espanto ante esos corazones que abandonaban la fe en pos de la ciencia que ahora nos mata lentamente. Tantas cosas se exageran, tantas mentiras se amontonan entre los que ya no creen y hacen de la calle y de las pantallas ciegas un santuario de la amargura privada.